Lectores en línea

sábado, 3 de mayo de 2008

Momentos irrepetibles

Alfred Eisenstaedt nunca necesitó que las personas posaran para producir muchas de las más importantes fotos de la historia. Entre ellas, la de un marinero besando a una joven enfermera en Times Square, Nueva York, el 14 de agosto de 1945, que se convirtió en el ícono de uno de los momentos más importantes del siglo XX, y terminaría por inaugurar una nueva época: la rendición del Japón y con ello el fin de la II Guerra Mundial. Cuando se conoció la noticia difundida en un cartel luminoso del Times en la ciudad de Nueva York, la gente salió a ganar las calles. Alfred Eisenstaedt comentó después de que la imagen fuera publicada en Life: “La gente me dice que cuando yo esté en el paraíso, ellos van a recordar esta foto”.


Hoy sus fotos forman parte de la historia.

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